Semiconductores en los países BRICS: por qué los chips se han convertido en el «petróleo del siglo XXI»

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Foto: TV BRICS.


13 de marzo de 2026 Hora: 15:22

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La soberanía tecnológica forma parte de la agenda práctica de los BRICS. Se trata de construir un nuevo espacio digital donde la tecnología funcione como una herramienta clave para el desarrollo. En este contexto, los chips semiconductores desempeñan un papel fundamental.

Chips y su importancia para los BRICS
Los chips semiconductores son la base de la civilización tecnológica moderna. Prácticamente ningún dispositivo electrónico en el mundo funciona sin ellos. En la electrónica, los semiconductores actúan como un cerebro, controlando el flujo de electrones, amplificando señales y gestionando procesos computacionales. Los chips están presentes en todas partes: desde teléfonos móviles y automóviles hasta equipos médicos.

«Los chips sostienen sectores críticos como inteligencia artificial, telecomunicaciones 5G, vehículos eléctricos, fintech, sistemas de defensa, industria aeroespacial y manufactura inteligente. Sin semiconductores, la transformación digital y la modernización industrial serían imposibles», precisó Alexánder Titov, experto en economía digital y desarrollo tecnológico.

Hoy en día, el desarrollo tecnológico y económico es prácticamente impensable sin los semiconductores. Lo mismo ocurre con la soberanía. Por ello, en los últimos años, la lucha por el control de esta tecnología vital se ha intensificado. Sin embargo, como señalan los especialistas, en esta carrera cada vez tienen más relevancia las asociaciones estratégicas, más que los países de manera individual, entre las cuales se encuentra el grupo BRICS.

«En los últimos años, los países miembros del BRICS, conscientes del papel clave de los semiconductores en el desarrollo industrial y tecnológico, han dado pasos concretos para garantizar un acceso sostenible a estos recursos. Lo notable en este proceso es el cambio de enfoque: de la dependencia hacia la autonomía colectiva», afirma en entrevista exclusiva con TV BRICS Abed Amiri, especialista en transformación digital y en el uso de inteligencia artificial en los negocios.

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Potencial de los países BRICS
China ha hecho de la autosuficiencia en la industria de semiconductores un objetivo nacional. Se realizan grandes inversiones en inteligencia artificial y en el sector automotriz, lo que también requiere inversión en semiconductores.

«En China funciona un fondo de apoyo al sector, cuyo tercer tramo se lanzó en 2024, con un financiamiento estimado de aproximadamente 40.000 millones de dólares estadounidenses»

Semión Teniaiev
Experto en tecnologías de la información y negocios

Según datos de Nikkei, China planea aumentar la producción de chips avanzados, incluidos los fabricados con procesos de 7 nanómetros y, posiblemente, 5 nanómetros, hasta 100.000 obleas en uno o dos años, frente a las 20.000 actuales. Al mismo tiempo, el hecho de que el país lidere la tecnología de 7 nm es, según los expertos, extremadamente relevante. La tecnología de 7 nm es un método moderno de fabricación de semiconductores que permite reducir el tamaño de los transistores, aumentando la eficiencia por unidad de área, uno de los indicadores clave de rendimiento.

Los expertos consideran a China el líder indiscutible del grupo BRICS, que ya se encuentra al borde de alcanzar un 70 % de autosuficiencia en chips para 2030.

Por su parte, India, según Alexánder Titov, también es un socio estratégico clave en el ámbito tecnológico. El país aporta alrededor del 20 % del talento mundial en diseño de semiconductores y actualmente invierte 10.000 millones de dólares para implementar la iniciativa estratégica nacional lanzada en 2021, India Semiconductor Mission (ISM). Su objetivo es crear un ecosistema propio de producción de semiconductores y pantallas, así como desarrollar el diseño de chips.

Malasia, como país socio BRICS, tiene una presencia consolidada en la industria de semiconductores, aportando el 13 % de la producción mundial en ensamblaje, pruebas y empaquetado de chips, y ocupa el sexto lugar en exportación de semiconductores a nivel mundial. En Malasia se encuentran grandes fábricas de microchips que producen una amplia gama de productos, incluidos procesadores para computadoras y dispositivos móviles, chips gráficos, chips de memoria y otros componentes. Además, el país desarrolla activamente competencias tecnológicas propias, como la producción de chips LED y otros componentes semiconductores.

En mayo de 2024, el Gobierno malasio anunció que destinará al menos 5.300 millones de dólares en apoyo financiero y capacitación de 60.000 ingenieros dentro de la Estrategia Nacional de Producción de Semiconductores (NSS). Según esta estrategia, el país buscará mejorar la infraestructura existente, desarrollar una cadena de suministro avanzada de chips y atraer a los principales clientes mundiales.

En cuanto a Rusia, destaca su experiencia en la producción de chips de 28 nanómetros. En la vertiginosa carrera por los nanómetros, donde los anuncios de procesos de 3 y 2 nm acaparan la atención mundial, el nodo de 28 nm puede parecer una tecnología del pasado. Sin embargo, este estándar no solo no ha quedado obsoleto, sino que experimenta una segunda juventud. Se utiliza ampliamente en electrónica automotriz, telecomunicaciones, sistemas industriales de control y electrodomésticos. Gracias a su equilibrio entre alto rendimiento y bajo consumo energético, el proceso de 28 nm es una herramienta confiable y muy demandada en la electrónica moderna, sin la cual el mundo enfrentaría un déficit aún mayor de chips.

Mientras tanto, Brasil también está desarrollando su industria de semiconductores. La república ha reactivado su única planta de producción de chips en el país. Paralelamente, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil trabaja en el desarrollo de la extracción de metales de tierras raras necesarios para fabricar semiconductores, en los que el país ocupa el segundo lugar mundial en reservas, solo detrás de China.

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Cooperación de los países BRICS en el ámbito de los semiconductores
A finales de 2025, Brasil y Malasia anunciaron la creación de una empresa conjunta para la producción de chips. Así lo declaró la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil, Luciana Santos, en entrevista con la agencia Brasil de Fato, socio de TV BRICS. La empresa se especializará en la producción de microchips para vehículos eléctricos y equipos relacionados con la transición hacia la energía limpia. Considerando la experiencia y las ambiciones de Malasia, así como los recursos de Brasil, esta asociación promete ser muy prometedora.

Las asociaciones estratégicas están adquiriendo cada vez más relevancia, señala Alexánder Titov. Afirma que los mecanismos de cooperación entre los países BRICS pueden apoyar la financiación de la industria, sobre todo teniendo en cuenta que el grupo BRICS ha declarado abiertamente que apuesta por el desarrollo de soluciones de infraestructura propias.

Por ejemplo, el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) lanzó el Digital Sovereignty Fund (Fondo de Soberanía Digital), con un capital de 5.000 millones de dólares, destinado a apoyar centros de datos, el desarrollo de infraestructura edge y, especialmente, la producción de semiconductores dentro de los países del grupo, según informa IOL. Los especialistas afirman que esta iniciativa demuestra la firme determinación de los países miembros de reducir la dependencia de los mercados tradicionales y crear una cadena de suministro sostenible dentro de la asociación, donde ya existen diálogos e iniciativas conjuntas, pero lo más importante: capacidades complementarias.

«Lo que distingue la posición del BRICS es la existencia de potenciales complementarios entre sus miembros. Por un lado, China, con su liderazgo en la tecnología de 7 nm, actúa como motor de este movimiento. Por otro lado, India, con sus inversiones de 10.000 millones de dólares; Rusia, con su experiencia en la producción de nodos de 28 nanómetros; y Brasil, que posee las segundas mayores reservas de elementos de tierras raras, completan esta cadena», Abed Amiri, experto en cooperación económica y tecnológica en el marco de los BRICS, transformación digital y uso de la IA en negocios

Desafíos y sus consecuencias
Sin embargo, a pesar de sus recursos y gran potencial, los países BRICS se enfrentan a numerosos desafíos y limitaciones en su camino hacia el dominio de la tecnología de semiconductores. El más importante de ellos es el bloqueo del acceso a equipos avanzados de litografía. El litógrafo es el equipo clave y más complejo en la producción moderna de dispositivos semiconductores. Su función principal consiste en crear patrones microscópicos en la superficie de las obleas de silicio, que posteriormente se convierten en transistores.

Hoy en día, según los expertos, los litógrafos están prácticamente bajo el control exclusivo de unos pocos países, como Países Bajos y Japón. Sin este equipamiento, la producción de chips avanzados resulta prácticamente imposible.

Además, señalan los analistas, existen dificultades para acceder al software especializado, lo que ralentiza significativamente el desarrollo de chips propios en los países BRICS. Del mismo modo, la elevada intensidad de capital de la producción y la dependencia tecnológica también frenan el avance de estas tecnologías.

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Vías para superar los desafíos
Para superar estas limitaciones tecnológicas, los expertos consideran que los países BRICS necesitan reforzar la cooperación colectiva y realizar inversiones conjuntas en infraestructura de semiconductores, un proceso que ya se está desarrollando activamente.

«A pesar de las limitaciones geopolíticas, financieras y tecnológicas, los países BRICS recurren cada vez más a políticas industriales, estrategias de diversificación y asociaciones internacionales para garantizar el acceso a semiconductores y fortalecer su soberanía económica», afirma Alexánder Titov.

El Fondo de Soberanía Digital (DSF), con un capital de 5.000 millones de dólares, representa un primer paso hacia la consolidación de esfuerzos, aunque será necesario continuar y ampliar las iniciativas conjuntas. En este contexto, según los especialistas, las capacidades complementarias de los países miembros pueden servir de base para crear una cadena de suministro independiente, en la que cada país desempeñe un papel relevante: China en la producción avanzada, India en el diseño, Rusia en aplicaciones estratégicas y Brasil en el suministro de materias primas.

«Sin duda, el futuro de las tecnologías globales no estará determinado por el monopolio de un solo polo, sino por la competencia y la cooperación entre ecosistemas paralelos. Los países BRICS, al invertir en sus fortalezas y reforzar la coordinación, pueden desempeñar un papel decisivo en la configuración de este nuevo orden», concluye Abed Amiri.

Autor: teleSUR - TV BRICS

Fuente: TV BRICS